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¿Una oportunidad real de negocio?

¿Una oportunidad real de negocio?

- EFE

El desarrollo sostenible

América Latina es la región con menores emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a nivel mundial. Contribuye con sólo el 4 por ciento y sus emisiones históricas per cápita, también son muy inferiores a las de los países industrializados. Con la entrada en vigor del Protocolo de Kioto, los países de América Latina se convierten en receptores de proyectos ecológicamente sostenibles por parte de los “países ricos”. Toda una oportunidad de negocio que fluye en ambas direcciones.

Los países de América Latina no son responsables del potencial cambio climático, sin embargo, son los más vulnerables a sus efectos. Serán ellos quienes experimenten un incremento más extremo de las temperaturas, lo cual perjudicará sus cosechas y aumentará las hambrunas. No obstante, la preocupante situación por la que atraviesa América Latina en lo referente a los cambios climáticos puede revertirse si la región consigue disminuir sus niveles de pobreza y desigualdad.

Oportunidades no le van a faltar, los denominados “países ricos” ya han comenzado a desarrollar proyectos ecológicamente sostenibles en la zona para contabilizar como propias las reducciones de GEI que estos generen en América Latina.

José Santamarta, director de la revista “World Watch”, que se edita en España, Chile, Colombia, Brasil y Costa Rica, explica que “varias multinacionales españolas ya han anunciado inversiones en la zona, lo cual será beneficioso para ambas partes. En Guatemala desarrollarán proyectos empresas como Iberdrola y Unión Fenosa. La petrolera Repsol YPF y la eléctrica Endesa han participado también de forma activa en el desarrollo de numerosos proyectos”.

Estos proyectos se inscriben dentro de los denominados Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), que permiten que un país industrializado compre emisiones logradas en un país en desarrollo. Este mecanismo de ayuda posibilitará que unos treinta países industrializados puedan cumplir su compromiso para 2012 de una reducción del 5.2 por ciento en sus emisiones de GEI en relación con los niveles de 1990, según estipula el acuerdo alcanzado en Kioto en 1997.

Estos mecanismos incluyen proyectos regionales vinculados con las energías renovables, mayor eficiencia energética, captura y utilización del metano y la conversión de combustibles como el petróleo a fuentes con menor intensidad de carbono.

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