Publicidad | Vea su anuncio aquí

Obama alista su armadura para próxima batalla política: la reforma financiera

El camino será largo

Obama ha dicho que vetará cualquier medida que no imponga límites al mercado de derivados, que contribuyeron a la crisis económica cuando sus valores sufrieron una estrepitosa caída durante la crisis hipotecaria.

Los derivados son sofisticados instrumentos financieros ideados como un seguro contra los altibajos en los precios o las cotizaciones pero, por su naturaleza, estos contratos puedan generar gigantescas pérdidas o ganancias.

Se llaman "derivados" porque su rendimiento se deriva a su vez del rendimiento de otros bienes que se negocian en el mercado, por ejemplo, bonos del Gobierno, materias primas, hipotecas y acciones.

Estos derivados, que alimentan el capitalismo global, se popularizaron en la última década como mercados no regulados de apuestas y especulación, lo que les situó en el epicentro de la crisis en Estados Unidos.

Bloque unido contra reforma

La legislación ante el Senado prevé que el Gobierno, por primera vez, regule el mercado de derivados, establece un consejo para detectar amenazas al sistema financiero, y pone en marcha una agencia de protección al consumidor de cara a las instituciones financieras, entre otros elementos.

Los 41 republicanos en el Senado, en una cámara de cien escaños, han prometido mantener un bloque unido en contra de la reforma.

El líder de la oposición republicana en la Cámara Alta, Mitch McConnell, cree que la legislación institucionaliza "los perpetuos rescates de los bancos de Wall Street con fondos de los contribuyentes".

Los republicanos, que por ideología se oponen a la injerencia del Gobierno en el libre mercado, se quejan de que las mayores regulaciones terminarán asfixiando "a los pequeños negocios y bancos comunitarios", según indicaron el viernes en una carta al líder de los demócratas en el Senado, Harry Reid.

Uno de los puntos de discordia es la creación de un fondo privado de $50 mil millones, a financiarse por los grandes bancos, para paliar cualquier fracaso bancario en el futuro.

Con o sin apoyo

La Cámara de Representantes ya aprobó su propia versión de la reforma financiera, que tendrá que ser homologada con la que salga del Senado.

El debate sobre la reforma y sus componentes también ha causado divisiones entre los economistas de todo el espectro político en Estados Unidos, pero si en algo coinciden es en que, como están las cosas, si llegase a ocurrir un colapso financiero, otros rescates serían inevitables.

La Casa Blanca, cuya estrategia con cada legislación ha sido ablandar a la oposición aunque no logre arañarle un solo voto, se alista para esta batalla, y en clara alusión al desastre provocado por Wall Street, Obama dijo que no se puede dejar "que se repita la historia".

Con o sin apoyo republicano, "de una u otra manera, saldremos adelante. Este asunto es demasiado importante", sentenció Obama.

Publicidad | Vea su anuncio aquí

Publicidad | Vea su anuncio aquí