Gobierno mexicano rebajó pronóstico de crecimiento en 2013

 Fernando Aportela

Entre los factores positivos, el subsecretario de Hacienda, Fernando Aportela, mencionó un repunte de la economía mundial, en particular la estadounidense.

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Decisión alentada por desaceleración en el primer semestre


MÉXICO - La economía mexicana registró una desaceleración en el primer semestre de 2013 que obligó este martes al Gobierno a revisar a la baja por segunda vez en el año su pronóstico de crecimiento, al pasarlo del 3.1 al 1.8%.

La Secretaría de Hacienda anunció el recorte de su previsión de crecimiento económico para 2013 después que el organismo de estadísticas de México informara que el producto interno bruto (PIB) creció sólo 1% en la primera mitad del año.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) precisó que en el segundo trimestre de este año la economía avanzó un 1.5% comparada con el mismo periodo de 2012, por encima del incremento de 0.6% del PIB a tasa anual registrado de enero a marzo pasados.

Además, según las cifras "desestacionalizadas" (sin factores coyunturales por temporada), el PIB del segundo trimestre disminuyó 0.74% respecto al trimestre inmediato anterior, la primera vez que cierra en terreno negativo desde 2009, cuando se registró la crisis económica.

A finales del año pasado, la Secretaría de Hacienda hizo una proyección de crecimiento del 3.5% para 2013 en sus criterios de política económica, una cifra que ya ha revisado dos veces a la baja.

Aumento de exportaciones a EEUU

El Banco de México también recortó a principios de agosto sus expectativas de crecimiento económico para 2013 de entre 3 y 4% a un nivel de entre 2 y 3%, tras una desaceleración del segundo trimestre que atribuyó al entorno económico externo.

"El dato es a todas luces negativo y refleja el menor dinamismo económico local e internacional", afirmó un análisis del Banco Ve por Más.

Esta desaceleración llevará a una revisión en cadena de las proyecciones de crecimiento y al desánimo entre los inversores, advirtió.

No obstante, el Gobierno de Enrique Peña Nieto mantiene cierto optimismo y confía en un repunte en el segundo semestre del año, apoyado en la solidez en los indicadores económicos respaldados en la agenda de cambios de la Administración.

Entre los factores positivos, el subsecretario de Hacienda, Fernando Aportela, mencionó un repunte de la economía mundial, en particular la estadounidense, lo que propiciará un aumento de las exportaciones hacia ese país.

Además, anticipó "un aumento en la demanda interna en México debido, principalmente, a la expansión del empleo y del crédito bancario", así como a los niveles proyectados de inversión pública.

El funcionario descartó que un atraso en la ejecución del gasto público haya contribuido a la desaceleración económica, si bien señaló que en el segundo semestre aumentará el ejercicio presupuestario, lo que contribuirá a un mejor entorno de crecimiento.

También destacó la solidez de los fundamentos económicos y las perspectivas favorables para el crecimiento del PIB, respaldado por una política económica responsable y un sistema financiero que es motor económico.

Según los analistas, la debilidad del dinamismo económico podría generar mayor presión a las autoridades mexicanas sobre la urgencia de una reactivación del gasto público.

Además, obligaría al Gobierno a acelerar los programas anunciados recientemente en materia de infraestructura y la aprobación de las reformas estructurales, principalmente la energética.

El subsecretario de Hacienda explicó que la desaceleración es reflejo de un menor desempeño de la economía mundial, lo que ha obligado a la mayoría de los países a reducir sus expectativas de crecimiento y citó los recortes en sus proyecciones anunciados por Alemania, Brasil, Rusia y Estados Unidos.

Los analistas de los bancos HSBC y Sctiabank destacaron que el resultado del segundo trimestre de 2013 quedó por abajo de los pronósticos del mercado, que esperaba un crecimiento del 2.5%.

El HSBC coincidió con el Gobierno en que la desaceleración fue resultado de una menor demanda externa y factores domésticos, entre ellos los problemas registrados en el sector de la vivienda.

Ambas instituciones confiaron en un repunte apoyado en los servicios, la construcción y diversas ramas industriales, así como la reactivación del gasto público y el impulso a las reformas.