La economía se resiente tras el primer año de Maduro

Protestas en Venezuela

Manifestantes contra el gobierno de Nicolás Maduro marchan en Caracas, Venezuela.

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Por: Daniel Lozano

"Este ha sido un año en el que se ha demostrado que puede más la lealtad por el comandante Hugo Chávez. Un año de victorias, cuyo logro mayor es haber demostrado la viabilidad de la revolución para las próximas décadas. La oligarquía no podrá con nosotros".

Nicolás Maduro celebró su primer año al frente de la presidencia venezolana por todo lo alto, un año "muy positivo", pese a que "los errores que ellos [la oposición] han cometido le han hecho daño al país".

Un año de mandato más parecido a una montaña rusa, en el que jamás disfrutó de los tradicionales cien días de cortesía y en los que siempre se desempeñó con una palabra en la boca: Chávez.

Doce meses en los que fue perdiendo popularidad por culpa de la crisis económica, pero en los que gracias a las superrebajas socialistas a la fuerza de noviembre ganó las elecciones municipales y recuperó parte del brío perdido.

"Maduro es pueblo", repetía estos días la propaganda gubernamental en medios y televisiones mientras el mandatario rebuscaba cifras que taparan el desastre económico. Y tanto buscó que hasta encontró una excusa estadística para sostener que "el combate contra la inflación ha sido efectivo".

Las cifras arrojan todo lo contrario: Venezuela cerró 2013 encabezando el ránking mundial de inflación, por encima del 62%. La cifra interanual ronda el 59%, pese al empeño del Gobierno de ocultar los datos.

Algo parecido sucede con la crisis de escasez y desabastecimiento de alimentos y productos básicos, que se agravó a lo largo del año y que obligó al venezolano a hacer una cola tras otra para conseguir su canasta básica.

Cifras también muy negativas en la lucha contra la inseguridad: Venezuela se ha convertido en el segundo país más violento del planeta, según la ONU. Alrededor de 25 mil homicidios en 2013, según fuentes independientes.