Se encienden las alarmas en el mercado global de deuda por la crisis de Argentina

Christine Lagarde

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde.

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Preocupación en otros países endeudados


La situación de Argentina, que entró en cesación de pagos tras una larga negociación que no llegó a buen término, ha encendido diversos niveles de alarma en otros países endeudados.

En un reportaje de Nicole Hong y Ian Talley para The Wall Street Journal Americas, se informa que, entre otros, el Fondo Monetario Internacional advierte que sentencias judiciales como la que se dio al gobierno argentino, podrían poner en riesgo reestructuraciones de deuda futuras, pues el caso ha originado que diversos emisores de bonos reescriban sus contratos para garantizar que un pequeño grupo de acreedores no pueda tener como rehén las emisiones de bonos.

Sin embargo, también existen voces que consideran que estos temores son exagerados.

El miércoles por la tarde, indica el medio, la agencia calificadora Standard & Poor’s rebajó la calificación de crédito de la deuda argentina en moneda extranjera a un default selectivo. Esta decisión se dio antes de que las negociaciones terminaran y se supiera que no hubo acuerdo que evitara la cesación de pagos para que Argentina pagara los intereses sobre los bonos reestructurados.

El juez estadounidense Thomas Griesa prohibió al país sudamericano que realizara pagos sobre alguno de los bonos reestructurados si no pagaba también a aquellos acreedores que entablaron juicios para cobrar las deudas incumplidas en 2001, conocidos como holdouts.

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, señaló el martes que la entonces eventual cesación de pagos de Argentina probablemente no afectaría mercados regionales ni internacionales. Sostuvo que de mayor importancia resultaban los fallos de la corte de Nueva York que pusieron al país a elegir entre pagar a los holdouts o caer en default.

El medio indica que, tanto algunos expertos en bonos como el FMI, vieron el caso como un precedente que otorga un poder desproporcionado a los holdouts, por encima de países con problemas para liquidar sus deudas.

En diciembre de 2001, cuando Argentina incumplió dichas obligaciones, logró reestructurar el 93 por ciento de la deuda a través de canjes de bonos con importantes descuentos en 2005 y 2010. Sin embargo, un grupo pequeño de inversionistas se negó a canjear sus bonos y desde esa fecha ha buscado recuperar todo su capital.

Dichas decisiones de la corte, advierte el FMI, podrían socavar la predisposición de algunos inversionistas para participar en reestructuraciones de deuda soberana alrededor del mundo, incluso si las reducciones de deuda de emergencia se realizan para impedir que economías enteras colapsen.

“Tiene un costo para el mundo”, cita The Wall Street Journal Americas a Oliver Blanchard, economista en jefe del FMI. Agregó además que las sentencias pueden afectar otras reestructuraciones de deuda por la incertidumbre que generan.

Para impedir que los acreedores que se nieguen a aceptar reestructuraciones de deuda puedan ser influenciados por el caso argentino, algunos países están modificando los contratos de ofertas de bonos. Por ejemplo, en la venta de bonos de Costa de Marfil, el gobierno eliminó ciertas provisiones favorables a los bonistas, como la llamada “cláusula de compromiso de los acreedores”, que lo comprometía a negociar con ellos en caso de default.

En casi todas las emisiones de deuda de países latinoamericanos en los últimos 18 meses, se modificaron estipulaciones en los contratos que dotaban de influencia a los holdouts, sostienen por su parte los acreedores.

Algunos economistas temen que si un país no puede reestructurar su deuda debido a que una minoría de acreedores decida esperar un mejor acuerdo, pueda exacerbarse una crisis económica. Y además de potencialmente forzar un colapso a la economía, esto también obliga a los gobiernos a realizar ajustes presupuestarios más severos y pronunciados, lo que conlleva a implicaciones sociales, políticas y económicas para varias generaciones.

El medio indica además que hay organizaciones de alivio de deuda, de derechos humanos y otras entidades no gubernamentales que advierten que el caso de Argentina podría desencadenar más reclamos similares contra países con deudas elevadas. “No debe verse como un caso aislado, sino la expresión de un problema global que impacta la implementación efectiva de los derechos humanos”, afirmaron en una carta abierta emitida el martes.

Sin embargo, esa no es una percepción generalizada. Para A.J. Mediratta, copresidente de una firma involucrada en más de 40 reestructuraciones de deuda, los inversionistas siguen teniendo incentivos para esperar mejores acuerdos debido al tiempo y los honorarios que se requieren para el proceso.

A su vez, Hung Tran, el director gerente ejecutivo del Instituto Internacional de Finanzas, el caso argentino es una sentencia única sin el poder para sentar un precedente.

The Wall Street Journal Americas indica que a la fecha, los problemas de la deuda argentina no parecen haber elevado los costos de endeudamiento de otros países en desarrollo, pues después de que la Corte Suprema de EEUU no considerara una apelación argentina el 17 de junio, Ecuador vendió 2,000 millones de dólares en bonos a 10 años con un rendimiento de 7.95 por ciento.