La desigualdad en los ingresos retrasa el crecimiento económico de EEUU

Desigualdad económica

La desigualdad causa que los hogares menos favorecidos aumenten su consumo a crédito.

- Thinkstock LLC/Picture Quest

En 2012 el 1% de la población acaparó 22.5% de los ingresos antes de impuestos


La desigualdad en los ingresos entre la población de Estados Unidos ya afecta el dinamismo de la economía del país, según la calificadora Standard & Poor's (S&P), que redujo el crecimiento económico anual de 2.8 a 2.5 por ciento para la siguiente década.

“El actual nivel de desigualdad en los ingresos en Estados Unido está retrasando el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), en un momento en que la mayor economía del mundo está luchando para recuperarse de la Gran Recesión”, declaró la calificadora en un análisis difundido esta semana.

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Titulado “Cómo la creciente desigualdad en el ingreso está desalentando el crecimiento económico, y posibles manera de cambiar la tendencia”, el análisis proyectó que la economía estadunidense crecería 2.5% anual en la siguiente década, en vez del 2.8% estimado hace apenas cinco años.

Asimismo, la calificadora advirtió que “en niveles extremos, la desigualdad en el ingreso puede afectar el crecimiento económico sostenido durante largos periodos. Estados Unidos se está acercando a ese umbral”.

Emmanuel Saez, investigador de la Universidad de Berkeley, calcula que en 2012 el uno por ciento más acaudalado de los estadunidenses acaparó 22.5% de los ingresos antes de impuestos, en tanto que el 90% menos favorecido obtuvo sólo el 49.6%.

Por su parte, la Agencia Presupuestaria del Congreso de Estados Unidos estimó que el ingreso luego de impuestos del uno por ciento más acaudalado en este país aumentó 15.1% de 2009 a 2010, aunque sólo se incrementó menos de uno por ciento para el 90% más pobre de la población.

Las variaciones en la economía generan fuerza de trabajo menos educada

Así, numerosos estudios coinciden en que la desigualdad de los ingresos entre ricos y pobres en Estados Unidos es la mayor desde la década de 1920, antes de la Gran Recesión, y en que las evidencias apuntan a que esta brecha continúa ensanchándose.

En su análisis, S&P indicó que altos niveles de desigualdad aumentan presiones políticas, desalientan el comercio, la inversión y las contrataciones; y causan que los hogares más opulentos tiendan a ahorrar más y a disminuir el gasto, en tanto que los menos favorecidos aumentan su consumo a crédito.

Cuando el desequilibrio entre el ahorro excesivo por parte de los hogares más ricos y el consumo a crédito no puede ser sostenido, sigue la explosión de una burbuja como la que culminó en la Gran Recesión de los años veinte, señaló el análisis.

Además de extremas variaciones en la economía, un acentuado desequilibrio en los ingresos tiende a estancar la movilidad social y a producir una fuerza de trabajo menos educada, que no puede competir en una cambiante economía global.

“Esto disminuye los prospectos de ingresos a futuro y el crecimiento potencial de largo plazo, (tendencias) que corren el riesgo de volverse crónicas en tanto que las repercusiones políticas extienden el problema”, alertó la calificadora.

Los niveles bajos de desigualdad harían más resistente a la economía estadounidense

Recomendó aumentar el nivel educativo como una manera efectiva de disminuir la desigualdad a niveles saludables, debido a que el sueldo de un universitario es del doble en promedio que el de una persona graduada de nivel medio.

El análisis de S&P se suma al cada vez mayor número de voces que han denunciado el peligro de la desigualdad de los ingresos en Estados Unidos, desde el movimiento social Ocupa Wall Street, hasta el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, y el economista francés Thomas Piketty.

La novedad es que a diferencia de movimientos sociales y académicos, S&P difícilmente puede considerarse un bastión del pensamiento progresista. Al contrario, la calificadora está identificada como uno de las instituciones clave del funcionamiento actual del sistema financiero global.

“Consideramos que una reducción en la actual brecha de ingresos es benéfica para la economía. Además de fortalecer la calidad de las expansiones económicas, tener niveles de desigualdad bajo control mejoraría la resistencia de la economía estadunidense ante potenciales riesgos”, concluyó S&P.