Un joven traspasa fronteras a caballo en busca de empleo

Se va a caballo

Partió montado en su caballo. (Imagen de Archivo).

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La historia de Jesús Jiménez


Desesperado por tener más de un año desempleado, este joven tomó a su caballo y montado en él pretende cruzar la frontera de su país, en busca de una oportunidad laboral. Desde que inició su viaje, él ha perdido 10 kilos, mientras que su caballo 25.

La web BBC Mundo cuenta la historia de Jesús Jiménez, un joven español que, como muchos de sus paisanos, decidió salir de su país con rumbo a Alemania en busca de empleo. Sin embargo, ante la falta de dinero para ir en avión, tren o autobús, tomó a su caballo Campeón, una manta y un par de alforjas con chorizos y jamón para que lo acompañaran en su largo viaje.

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A sus 32 años, el joven que aún está detrás de su meta nunca ha salido de España. Se crió en el campo cuidando caballos. “Llevo más de un año desempleado. Vivo con mis padres y mi hermana. El único ingreso es el de mi padre, que es jardinero. Un día les dije: me voy a buscar trabajo como sea, y agarré el potro”.

Jiménez, acota el medio, ha viajado durante más de dos semanas. Además de su pérdida de peso –y la muy notable de su caballo--, está acatarrado y febril.

“Busco un trabajo estable para poder tener una familia. Si no lo encuentro en Alemania, seguiré hasta Rusia, hasta donde haga falta”, señala el joven.

Un par de carniceros se ha dado a la tarea de trazar la ruta del inusual jinete. “Conocemos al chaval. Se pasaba por la carnicería desesperado por la falta de trabajo. Nos preguntaba qué podía hacer. ‘Haz algo que llame la atención: Agarra el caballo, ropa de abrigo y vete para Alemania’. No pensábamos que lo iba a tomar en serio, pero al otro día estaba listo. Lo llenamos de jamón y embutidos para el camino”.

Lo mejor y lo peor

“Hay mucha gente en el campo que lo está pasando mal. Parejas con hijos que están aguantando como pueden con la ayuda de sus padres o de sus suegros. Y sin embargo, te dan un plato de comida. Es lo mejor que me ha pasado”, dice el joven, que admite que se parece a Don Quijote de la Mancha, destaca la BBC Mundo.

“Lo peor –añade—es el frío (…) Se echa de menos alguien con quien hablar. Un Sancho. Afortunadamente tengo WhatsApp”.

Campeón, el caballo de Jesús, es su principal preocupación. “Tiene que estar sano, comer bien. Hacemos jornadas de 20 o 25 kilómetros pero intento no ir todo el día sobre él para no agotarlo. Es como si fuera mi hermano”.

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