¿Gustaría más el atractivo Harvey a los inversores que la bella Olivia?

igualdad laboral

La genial asesora de márketing político Olivia Pope de la serie Scandal y el exitoso abogado Harvey Specter, de Suits. Imágenes cortesía de ABC.GO.COM (d) y USA Network (i)

- Univision.com

Esta Columna fue originalmente publicada en el Blog "Y si Hablamos de igualdad" del Banco Interamericano de Desarrollo BID.

Los hombres atractivos tienen muchas más probabilidades de convencer a los inversores de que respalden sus propuestas de negocio, según un nuevo estudio de la Harvard Business School, aunque los hombres en general, guapos o no, tienden a tener más éxito que las mujeres a la hora de obtener financiamiento para sus ideas.

No es de extrañar a la vista de estos datos que el porcentaje de empresas dirigidas por mujeres en América Latina y el Caribe que cuentan con inversión privada sea extremadamente bajo en comparación con el 9% de las empresas dirigidas por hombres, según un informe reciente del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN).

¿Pero cómo llega la Harvard Business School a esta conclusión? El estudio examina presentaciones reales realizadas por empresas reales. Durante 3 años se analizaron las presentaciones de negocio realizadas en encuentros empresariales ante un panel de inversores que actuaban como jueces. Y lo que encontraron fue que los emprendedores de sexo masculino tenían un 60% más de probabilidades de lograr el éxito que las mujeres emprendedoras.

Lo que es más: para los hombres, el ser atractivo representó el 24% del éxito de su presentación. Sin embargo, en el caso de las mujeres este factor no tuvo relevancia alguna.

A continuación los investigadores llevaron a cabo un experimento para controlar la influencia que pudieran tener los estilos de presentación distintivos de género (por ejemplo, la postura o el volumen corporal). Así que los potenciales inversores escucharon las presentaciones de las empresas pero sin ver a la persona que lo hacía. Los resultados muestran que, a pesar de que las voces femeninas y masculinas hicieran exactamente la misma presentación, el 68,3% optaron por financiar las iniciativas lanzadas por una voz masculina, y sólo el 31,7% de las presentadas por una voz femenina.

Belleza e inteligencia: ¿una desventaja para las mujeres?

Finalmente, los investigadores presentaron imágenes con diferentes niveles de atractivo -testadas y valoradas previamente por un grupo diferente- junto a las voces que hacían las presentaciones. En este caso, los inversores mostraron ser significativamente más propensos a invertir en el proyecto asociado a la foto del hombre más atractivo. Pero, sorprendentemente, el segmento que tuvo peor resultado fue el de las mujeres empresarias más atractivas.

A la vista de estos datos, me pregunto, ¿tendría Olivia alguna posibilidad real de superar al guapo de Harvey en caso de enfrentarse para atraer la atención de un inversor?

¿Por qué esta brecha de género?

He oído varias hipótesis acerca de por qué aún persiste esta brecha de género en la financiación empresarial: algunos dicen que, en primer lugar, a las mujeres se les alienta menos a que busquen financiación privada y que podrían tener menos confianza en sí mismas a la hora de presentar sus proyectos a posibles inversores. Otros dicen que puede deberse a que las empresas lideradas por mujeres se concentran en sectores con menor retorno de beneficios, o que sencillamente tal vez sus ideas no son tan buenas.

De acuerdo con el estudio del FOMIN, en Latinoamérica y el Caribe las empresarias tienen por lo general un menor número de empleados, sus proyecciones de crecimiento son más bajas y tienen menores niveles de internacionalización. Por otro lado, una investigación reciente que analizó los datos de 1.500 empresas a lo largo de 15 años en los Servicios Financieros de Standard&Poor´s sugiere que contar con mujeres directivas mejora el rendimiento global de la empresa.

Otra teoría sostiene que las empresas dirigidas por hombres y mujeres tienden a centrarse en diferentes sectores de mercado, asociados a su vez a diferentes niveles de crecimiento. Así, los empresarios masculinos suelen realizar actividades a través de un espectro de industrias, mientras que las empresas dirigidas por mujeres se centran en proyectos destinados a un público femenino, como la moda, la cosmética o la cocina.

Los resultados del estudio de Harvard, sin embargo, documentan que los inversores valoran más un proyecto empresarial presentado por un hombre que el mismo proyecto presentado por una mujer. Algunos podrían argumentar que esta discriminación de género es una opción racional para un inversor que desee reducir la probabilidad de hacer una inversión de bajo retorno de beneficios. Yo, personalmente, disiento.

¿Y ahora qué ?

En primer lugar , los inversores deberían desafiar los supuestos anteriores. En segundo lugar, deberían revisar sus preconcepciones, conscientes o subconscientes, sobre género o atractivo a la hora de elegir dónde invertir. Porque si no, las empresas de mujeres exitosas seguirán sin acceder a financiamiento y nuestras economías desaprovecharán su talento empresarial.

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