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El negocio de los productos Low-Carb

Una dieta de moda

Las dietas bajas en carbohidratos están de moda. Los consumidores pagan más en los supermercados por bajar de peso mientras los empresarios engordan cada vez más sus bolsillos.

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Amy Domínguez de 32 años, una cubana residente de la ciudad de Miami, pesaba 185 libras hace nueve meses cuando decidió ponerle fin a esas “libritas” de más que le hacían valer el apodo de “gordita” entre sus familiares y amigos, y empezar una dieta baja en carbohidratos.

Hoy, ya a nadie se le ocurre decirle a Amy “gordita” o pensar que alguna vez lo fue. Amy pesa 125 libras y está feliz con su nuevo estilo de vida, aunque sabe que para mantenerse sin aumentar de peso deberá renunciar casi de por vida a su pasión por los chocolates y seguir aferrada a la dieta Low-carb (como se la conoce en inglés).

Al igual que Amy, otros 26 millones de personas en Estados Unidos, el 17.2 por ciento de la población, están actualmente siguiendo una dieta basada en productos bajos en carbohidratos. Es que esta dieta enemiga de los carbohidratos y permisiva en las carnes rojas se ha convertido en la número uno fundamentalmente entre los jóvenes en el país.

Es por eso que día a día son más los productos Low-Carb que salen al mercado. Según datos del Departamento del Consumo de Estados Unidos, se espera que esta dieta genere ventas por más de 30 mil millones de dólares en productos este año. Para tener una idea, este volumen es mayor al total de las ventas anuales de refrescos de la empresa Coca Cola a nivel mundial, y los expertos en nutrición pronostican que seguirá creciendo en los próximos años.

Desde jugos hasta ensaladas

El furor por esta dieta está haciendo que las empresas de productos alimenticios compitan fuertemente por un porcentaje de las ganancias de este nicho nuevo del mercado. Los principales productores de alimentos en Estados Unidos como Unilever, General Mills y Sara Lee están ofreciendo productos bajos en carbohidratos que van desde manteca de cacao, helados, pasta, pizzas y hasta barras de caramelo. Empresas como Heinz y Topicana ofrecen salsa Ketchup y jugo de naranja Low-Carb, mientras que Coca Cola ya ha sacado una nueva línea de refrescos también pensando en esta dieta popular.

Por el camino quedan los productos altos en harinas. La industria panificadora, por ejemplo, recortó en 2003 sus ventas de pan en un 40 por ciento, mientras que los productores de papas, pastas y pizzas regulares también se vieron afectados negativamente por la nueva moda.

Restaurantes de comidas rápidas como McDonald’s y Burger King han tenido que ajustar sus menús para satisfacer las nuevas exigencias de los consumidores y salieron al mercado con una nueva línea de ensaladas. La estrategia ha funcionado muy bien. La venta de ensaladas subió en promedio 12 por ciento, mientras que la demanda por las papas fritas cayó 10 por ciento en el 2003.

Otros restaurantes como TGI Fridays incorporaron en sus menús la popular dieta Atkins, mientras que la dieta South Beach no se ha queda atrás y también se vende como pan caliente en cafés y restaurantes de todo el país.

Pero como si fuera poco, los que están a dieta no sólo consumen alimentos, también leen todo lo que pueden sobre nutrición, calorías y recetas, lo que genera millones de dólares a la industria editorial y otros tantos para el sector publicitario.

En Estados Unidos, los consumidores compran anualmente unos 40 mil millones de dólares en libros relacionados con dietas y vida sana, mientras existen en el mercado más de 140 libros específicamente sobre cómo seguir al pie de la letra una dieta Low-Carb.

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