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Mercados de bonos de carbono: "las bolsas del medioambiente"

Los mercados de bonos de CO2

- Getty Images

Un mercado con un propósito


MIAMI - La emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera es la causa principal del calentamiento global, según dice la mayoría de científicos y pocos ya se atreven a discutir. Por tanto, se volvió patente en los últimos años que la humanidad en conjunto necesita recortar el volumen de esas emisiones para continuar teniendo un planeta habitable.

Algunos países, como los integrantes de la Unión Europea, aprobaron legislaciones que obligan a las empresas –principalmente a aquéllas que generan energía o a las grandes fábricas- a reducir sus emisiones. Otros muchos, entre los que no está Estados Unidos, se comprometieron con el protocolo de Kyoto a controlar sus emisiones de gases contaminantes por debajo de un tope.

Para lograr esos objetivos se creó, entre otras medidas, el concepto de "bonos de carbono", un sistema internacional por el que se premia a las empresas que reducen sus emisiones y se penaliza a aquéllas que las incrementan.

Básicamente, un bono de carbono es el derecho a enviar a la atmósfera una tonelada de CO2 (dióxido de carbono). Así por ejemplo, si al final del año una compañía eléctrica a la que las autoridades de su país le han puesto un límite de emisión de 100,000 toneladas de CO2 anuales se pasa y emite 10,000 más, tendrá que presentar bonos de carbono equivalentes a ese exceso. Esos bonos los puede comprar u obtener a través de proyectos certificados como reductores de emisiones.

"El mercado de bonos permite a las empresas reducir sus emisiones de la forma más barata posible", explica Graham Cooper, presidente de las publicaciones Environmental Finance, especializadas en temas medioambientales.

Tres tipos de bonos principales

No todos los bonos son iguales. Las diferencias radican en las leyes que los exigen.

La Unión Europea regula las emisiones de sus países miembros, por lo que ha creado un sistema de bonos propio. A raíz del protocolo de Kyoto surgieron otros bonos: los que son aceptados por los países firmantes para cumplir sus objetivos. El tercer tipo de bonos se creó como alternativa en los países no firmantes en Kyoto, como Estados Unidos, donde algunas empresas reducen sus emisiones de forma voluntaria, sin la necesidad de una ley que les obligue.

Las exigencias de cada tipo de bono son diferentes. Lo que para Kyoto significa atajar la emisión de una tonelada de gases puede que no cumpla los estándares de la Unión Europea, más exigentes. Por sus partes, los bonos voluntarios no están regulados por ningún país u organización internacional, lo que genera muchas dudas sobre la credibilidad de muchos de ellos.

Todos estos bonos se compran y se venden. Pero cada uno de los tres tipos tiene un precio diferente. La idea fundamental detrás del mercado de bonos es que sea más rentable para las empresas emitir menos gases, lo que en consecuencia las llevará a sistemas de producción más eficiente y al lanzamiento de proyectos verdes que califiquen para conseguir bonos.

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