Préstamos estudiantiles en EEUU: un dolor de cabeza

Estudiantes EEUU

Se necesitan de forma urgente una serie de reformas para restaurar la equidad y justicia en el sistema de préstamos estudiantiles.

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Miles de historias de deudores con dificultades


Se necesitan de forma urgente una serie de reformas para restaurar la equidad y justicia en el sistema de préstamos estudiantiles, afirma Consumers Union, la división de políticas de Consumer Reports.

A través de un comunicado, la organización detalló que presentó su agenda de reforma en un informe de políticas en las que resaltaron la investigación reciente sobre la creciente crisis de la deuda estudiantil y los relatos de consumidores con dificultades en el financiamiento de la universidad y pagar unas deudas más altas que nunca.

Mientras tanto, informa Consumer Reports, el Congreso se prepara para debatir la reautorización de la Ley de educación superior en 2014.

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“Millones de estadounidenses se enfrentan a una montaña de deudas que parecen no tener fin después de graduarse de la universidad”, dijo la abogada de plantilla de Consumers Union, Suzanne Martindale, quien además es autora del informe de políticas.

“Es momento de que el Congreso adopte reformas que ayuden a los estudiantes a encontrar las opciones más asequibles para financiar su universidad y que brinden a los prestatarios salvaguardas razonables y opciones de pago flexibles para lidiar con sus obligaciones de manera responsable”, destacó.

De acuerdo al informe, hoy en día los estadounidenses deben más de un millón de dólares en deudas estudiantiles, aún más de lo que se debe en tarjetas de crédito.

El aumento en las colegiaturas

Para agravar la situación aún más, las colegiaturas han aumentado más del 500 por ciento desde 1985 en universidades públicas, que son las que admiten a la mayor parte de los estudiantes a nivel nacional. Al mismo tiempo, el ingreso promedio de las familias es más bajo de lo que era una década atrás, lo que dificulta todavía más a las familias el pago de la universidad sin préstamos.

Actualmente, dos terceras partes de los estudiantes se gradúan con una deuda estudiantil de 26,600 dólares en promedio.

El prestamista más grande para estudiantes es el gobierno federal, con alrededor del 85 por ciento del mercado, aunque los bancos y las compañías financieras también ofrecen préstamos estudiantiles.

Estos préstamos privados pueden venir con altas tasas de interés variable y, a diferencia de los préstamos federales, no tienen opciones de pago flexible garantizadas. Desgraciadamente, los estudiantes y sus familias reciben a menudo cartas de ayuda financiera confusas, de universidades que no saben explicar las diferencias entre subvenciones y préstamos, o entre préstamos federales y privados. Como resultado, los prestatarios podrían no darse cuenta hasta después de graduarse del peso total de las deudas y las responsabilidades con las que se enfrentan.

“La crisis de la deuda estudiantil va en aumento cada año y amenaza el futuro de una cantidad innumerable de famlias y, a final de cuentas, nuestra economía”, señaló Pamela Banks, principal asesora de políticas para Consumers Union. “Los prestatarios con dificultades a través del país están contando con el Congreso para que les ayude a traer un poco de justicia a nuestro disfuncional sistema de préstamos estudiantiles”.

Una variedad de problemas son a los que se enfrentan los prestatarios. El informe de Consumers Union resalta las reformas necesarias para disminuirlos.

- Ofertas confusas sobre préstamos estudiantiles. Grupos de padres y estudiantes mostraron que a muchos se les dificulta entender por completo sus opciones para financiar la universidad, y que están frustrados por lo confuso que puede ser el proceso de aplicación para obtener ayuda financiera.

Consumers Union pugna por que el Congreso requiera a las escuelas que provean a los estudiantes y sus familias cartas de oferta de ayuda financiera que sean fáciles de entender y muestren claramente la diferencia entre los tipos de ayuda disponibles y un estimado de lo que sería el pago mensual, una vez que se gradúen.

- Pedir prestado más de la cuenta o pedir el tipo de préstamo equivocado. A menudo, estudiantes y sus familias no entienden la diferencia entre préstamos federales y privados, por lo que acaban pidiendo más de lo que necesitan o a un costo demasiado alto.

Para contrarrestarlo, las escuelas deberían proveer a los estudiantes asesoría antes de que éstos pidan un préstamo, para revisar los costos y requisitos de elegibilidad para que puedan identificar las opciones más asequibles de ayuda financiera.

- Dificultad para refinanciar o reducir los pagos mensuales. Muchos prestatarios no logran mantenerse al día con sus pagos, especialmente aquellos con préstamos privados, pues no pueden obtener opciones de pago flexibles.

El llamado de Consumers Union es para que el Congreso requiera a todos los prestamistas que ofrezcan opciones de pago flexibles, asequibles y sostenibles, incluyendo planes de pago basados en ingresos, aplazamientos y tolerancia, y la aceptación de pagos parciales.

- Cuotas injustas o problemas en el procesamiento de los pagos. Hay prestatarios que se encuentran con cuotas inesperadas, como cuotas por pago tardío, aunque hayan establecido pagos automáticos o cuotas para obtener una suspensión de pagos temporal. Otros se quejaron de que no pudieron reducir su deuda principal a pesar de estar adelantando pagos. Las cuotas deberían ser razonables, además de que a los prestamistas debería exigírseles que apliquen los excedentes de pago al saldo en vez de interés.

- Problemas con los servicios de préstamos. Hay consumidores que sienten frustración con los servicios de préstamos, que les daban respuestas inconsistentes, no mantenían registros certeros o que simplemente se rehusaron a trabajar con ellos para resolver cuestiones pendientes.

Por ello, las autoridades deberían requerir a los prestamistas que establezcan procedimientos claros y un punto de contacto único para dudas y quejas.

Por su parte, el manejo de quejas, su seguimiento, resolución y apelaciones deberían ser centralizados y monitoreados por entidades reguladoras.

- Prácticas injustas o engañosas. Hay, por ejemplo, escuelas que promocionan programas de carreras de alto costo a pesar que que estas instituciones saben que las tasas de graduación o las plazas de trabajo son bajas, o las prácticas de recolección de deudas son acosadoras y agresivas.

Las autoridades, según Consumers Union, deben presionar a las autoridades para prohibir la publicidad engañosa, las prácticas de recolección y servicio abusivas y otras prácticas fraudulentas. Por su parte, el Departamento de Educación debería emitir una norma de “empleo remunerado” que prevenga que los estudiantes y contribuyentes subsidien carreras en instituciones con bajo desempeño.

- No hay alivios para deudas abrumadoras. Hay prestatarios que expresaron su desesperación al no poder mantenerse al tanto con los pagos de sus deudas estudiantiles, o por la incapacidad de ahorrar para otra cosa. Algunos más hablaron sobre sus dificultades con una bancarrota, con sus deudas estudiantiles todavía encima de ellos.

El Congreso debería permitir que quienes tengan deudas estudiantiles descarguen o cancelen esas deudas en ciertas circunstancias, incluyendo una grave situación económica a largo plazo.