Planificación financiera a los 40

Adultos ahorrando

La cuarta década de vida es buen momento para tomarse en serio el ahorro, la inversión y las deudas.

- Thinkstock LLC/Picture Quest


Con frecuencia se dice que la vida empieza a los 40 años. Sin lugar a dudas, evaluar seriamente el estado de tu salud financiera es una prioridad, porque a estas alturas la vida ya no es más un ensayo general.

Con unos 20 a 25 años, hasta que reúnas los requisitos para cobrar tu Seguro Social, esta década es fundamental para la planificación de la jubilación. Mientras más rápido te inculques buenos hábitos de ahorro y cuanto más ahorres, es menos probable que tengas que hacer dolorosos ajustes después.

• Elabora un balance anual de tu patrimonio neto. Piensa que esto es una versión financiera de tu examen médico anual, solo que en vez de calcular el colesterol y medir la presión arterial, estás haciendo un seguimiento de tus activos y pasivos. Este es el primer paso para tener tus gastos bajo control y consolidar tus ahorros.

Actualiza tu balance todos los años, para que tengas un reporte del progreso que tengas, tanto de tus activos que superen a los pasivos, como analizar tus fortalezas financieras e identificar las debilidades financieras.

Consejo: Debido a que medimos lo que importa, mientras más detallado sea tu balance, mejor, pero también puede ser tan simple como elaborar una lista en una hoja de papel.

• Elimina las deudas de tu tarjeta de crédito. La familia promedio con al menos una tarjeta de crédito debe más de $8,000 en deudas de tarjetas de crédito.

Con una tasa promedio de más del 14%, lo que quiere decir que estás pagando aproximadamente $1,120 al año en intereses, dinero que podría aumentar tu cuenta de jubilación o un fondo de emergencia, ayudar a cancelar una hipoteca o un auto, o incluso usarlo como vacaciones de recompensa sin sentirte culpable.

Consejo: Si tienes deudas en distintas tarjetas de crédito, cancela primero la que tenga el interés más alto.

• Abre una Cuenta Individual de Retiro (IRA, por sus siglas en inglés) para tu cónyuge. Incluso si tu cónyuge no trabaja, ella o él, puede y debe tener una cuenta de jubilación.

“La cuenta Roth IRA puede ser una herramienta de ahorro muy poderosa para los cónyuges que viven juntos” afirmó Marcia Mantell, una consultora comercial jubilada independiente en Needham, Mass.

Mientras que tú y tu cónyuge presenten una declaración conjunta de ingresos y su ingreso familiar conjunto sea menor a $181,000, entonces cada uno puede aportar $5,500 a un Roth IRA, puede ser un monto mayor si tienes más de 50 años y menor si su ingreso conjunto está entre $181,000 y $191,000. (Un monto mayor de $191,000 te descalifica para la cuenta Roth).

Aprovecha las fracciones. Si estás calculando un cronograma a largo plazo, los mínimos ajustes pueden tener importantes repercusiones. Por esta razón, cada vez que recibas un aumento en el trabajo, aumenta tu contribución a tu plan 401(k), incluso si se trata de sólo una fracción, para incrementar tus ahorros con impuesto diferido.

O si el pago del interés de tu hipoteca es superior a la rentabilidad de tu plan 401(k), distribuye el dinero extra para prepagar el capital de la hipoteca.

Consejo: “Sólo unos cuantos pagos adicionales por año pueden reducir drásticamente los años que tengas que pagar la hipoteca”, afirmó Sean Ciemiewicz, asesor financiero de San Diego.

• Utiliza una calculadora de jubilación. Una investigación del Instituto de Investigación de Beneficios de los Empleados (Employee Benefit Research Institute) muestra que en el año 2013, la mitad de los trabajadores no estaban tan seguros de tener suficiente dinero para la jubilación.

Averigua si estás en buen camino consultando una calculadora de jubilación en línea (Calculadora de ingresos de jubilación T. Rowe Price es la más completa y, es gratuita para todos). Si no lo estás, todavía te encuentras a tiempo para ajustar tu porcentaje de ahorro.

Una opción: la versión de ahorros de jubilación de una dieta extrema. Intenta vivir con la mitad de tus ingresos durante un mes, o incluso tres, para aumentar tus ahorros, reducir tus gastos y fortalecer de manera fiable los hábitos financieros.

Punto de presión: Seguro de vida

¿Cuál es el mejor tipo de seguro de vida para ti? La respuesta se reduce a una decisión entre los dos tipos principales de seguro de vida.

El seguro de vida a término ofrece beneficios en caso de fallecimiento, si mueres dentro del número determinado de años (puedes elegir la duración del plazo) y, por lo general, no recibes ni un centavo si vives más tiempo; por ejemplo, es una buena forma de asegurar la universidad de tus hijos que será cubierta si mueres prematuramente.

El seguro de vida permanente también conocido como pólizas de vida completa, universal y variable, es una mezcla del seguro de vida a término y una cuenta de inversión que paga un beneficio cuando falleces, o paga el valor en efectivo acumulado si lo liquidas antes de tu fallecimiento.

La idea de una póliza que se convierte en una alcancía cuando estás vivo es tentadora, pero el seguro de vida permanente cuesta mucho más que el de a término; además, las inversiones están fuera de tu control y rara vez son transparentes.

Nuestra recomendación: Opta por el seguro a término y trabaja con un asesor financiero, uno que no gane comisiones por venderte un determinado tipo o marca de seguro, para calcular la cantidad de cobertura que necesitas y lo que puedes pagar.

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